🚶‍♂️🚴‍♀️Educación Vial: Crónica de una Muerte Anunciada

Acerca de la educación vial, la primera vez que vi a alguien cruzar corriendo entre los coches, no fue en una gran avenida ni en hora pico. Fue mi abuela, con su bolsa del mandado, en una calle tranquila de la colonia. Tenía prisa, decía, y el semáforo estaba muy lejos. Yo tenía ocho años y me pareció normal. Hoy, cada vez que veo a alguien hacer lo mismo, me acuerdo de ella. De su paso firme, de su terquedad, y de cómo la ciudad nos enseña a sobrevivir, no a obedecer reglas.

Muchos años después, me tocó ver a un ciclista volar por los aires tras ignorar un alto. No murió, pero quedó con secuelas. Y hace apenas unos meses, un motociclista se metió entre los autos frente a mí, como si fuera parte del paisaje. No lo vi venir. Nadie lo vio. Y aunque no pasó nada, me quedé pensando: ¿cuántas veces la imprudencia se disfraza de costumbre?

Este texto no busca señalar con el dedo, sino abrir los ojos. Porque la educación vial no empieza en la escuela de manejo, sino en la banqueta, en la ciclovía, en el semáforo que decidimos ignorar. Todos somos parte del tránsito, aunque no llevemos volante entre las manos.


🎯Peatones, ciclistas y motociclistas en México: Cifras que duelen (y nadie quiere ver)

México no solo es potencia mundial en tacos al pastor y memes; nos ostentamos con orgullo, o más bien con vergüenza, como líderes en muertes viales. Y no es una exageración sacada de la manga: los números del INEGI y las secretarías de Movilidad pintan un panorama desastroso, una auténtica matanza que tiene a peatones, ciclistas y motociclistas como carne de cañón.


🚶‍♂️Peatones: Atropellados por la indiferencia

La realidad es cruda: la ciudad nos ignora. En 2022, la cifra de peatones muertos por atropellamiento ascendió a 4,537. Estamos hablando de 12 personas al día. ¡Una masacre!

  • Campeones de la Tragedia: La CDMX se lleva el trofeo más infame: 1 de cada 3 atropellamientos mortales pasa aquí. Es un fracaso absoluto de la planeación urbana.
  • La Noche y la Infraestructura Criminal: El 40% de estos accidentes se cuece de noche y, ¡aguas!, en zonas sin puentes peatonales o banquetas decentes. Seamos honestos: nuestra infraestructura está hecha para matar.
  • El Celular Mata (y la Terquedad): El 30% de los peatones atropellados andaba de clavado en el teléfono. Es la terquedad humana contra la tecnología, y en esa pelea, siempre gana el coche.

🔗 Fuentes que valen vergüenza:


🚴‍♀️Ciclistas: Héroes sin carril (ni protección)

Se les exige que usen la bici, que dejen el auto, pero se les niega la protección mínima. En 2023, 327 ciclistas perdieron la vida en el asfalto. Casi uno diario, compas.

  • Ciclovías de Risa: Solo el 8% de las ciclovías en México son verdaderamente seguras (separadas del tráfico y bien iluminadas). El resto son meras líneas de pintura que nos venden como «solución». ¡Es una burla!
  • La Falta de Casco: Un Suicidio Lento: El 70% de los ciclistas fallecidos no llevaba casco. El pretexto es siempre el mismo: «aquí no pasa nada». Y el resultado es siempre el mismo: pasa.
  • Geografía del Peligro: La CDMX tiene más rodada, sí, pero en Monterrey el peligro se puso cañón con el triple de muertes por la falta de infraestructura. El problema es nacional, no exclusivo del centro.

🔗 Fuentes para indignarse:


🏍️Motociclistas: La carnita del asador vial

Aquí la imprudencia se junta con la precariedad laboral. En 2023, 5,621 motociclistas murieron. Eso es 15 por día. Es la cifra que debería encender todas las alarmas y no lo hace.

  • El Casco Es Opcional (para los Iresponsables): El 60% de los decesos fue sin casco, ¡aunque es obligatorio! El «solo voy cerca» es la frase más peligrosa del tránsito mexicano.
  • Repartidores: El Sacrificio Laboral: Un escalofriante 25% de los muertos eran repartidores. La presión por los tiempos de entrega, la imprudencia y unos sueldos miserables son el coctel perfecto para la tragedia anunciada. Es la explotación laboral sobre dos ruedas.

🔗 Fuentes que dan coraje:


Conclusión (con sabor a frustración)

México tiene leyes de seguridad vial que nadie cumple, una infraestructura que nos invita a la ilegalidad y una cultura del «ahí se va» que nos está costando miles de vidas. Los peatones, ciclistas y motociclistas son los más vulnerables, pero también los más ignorados por la autoridad y el conductor de auto.

¿La solución? Dejar de echarle la culpa al de al lado. Tenemos que exigir banquetas dignas, ciclovías protegidas de verdad, cascos obligatorios para todos y, lo más importante, ¡que multen de verdad a los conductores peligrosos! Pero mientras el cambio llega, y esto se pone cañón… ¡a cruzar con miedo, compa, porque la ciudad es una trinchera!

OPINIÓN

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