Un día estás tranquila en casa y de repente, todo el mundo —incluidos tus hijos— lleva colgando un muñeco peculiar en mochilas y bolsos. Mis hijas no paraban de pedirme un «Labubu», y claro, mi primera reacción fue: ¿qué es eso y por qué todos lo quieren?
Aquí te lo explico…
🎨 ¿Qué es Labubu y de dónde viene?
Labubu es una figura entrañable (aunque para algunos, un poco extraña) que ha conquistado el mundo del coleccionismo. Fue creada en 2015 por Kasing Lung, un artista originario de Hong Kong y criado en los Países Bajos. Inspirado por cuentos de hadas y el folclore nórdico, Lung desarrolló una colección de “monstruos adorables”, entre ellos, el ya icónico Labubu.
El verdadero boom llegó en 2019, cuando Lung se unió a la marca Pop Mart, famosa por sus juguetes de diseño. Desde entonces, Labubu —en versiones de vinilo y peluche— se ha vuelto un objeto ultracodiciado entre fans de la cultura pop y coleccionistas de todo el mundo.

🌍 ¿Por qué todos quieren un Labubu?
Su mirada traviesa, su estilo irreverente y su estética entre lo tierno y lo inquietante han hecho que Labubu se viralice en redes sociales. Celebridades, influencers y coleccionistas lo han convertido en un must-have en países de Asia, Europa y América.
💡 Dato curioso: Algunas ediciones limitadas de Labubu se han revendido en línea por miles de pesos.
💸 ¿Y qué hay de los «Chafubus»?
Como era de esperarse, la popularidad trajo consigo las imitaciones: nacieron los famosos «Chafubus», versiones no oficiales (o piratas) de los originales. Estos muñecos se venden principalmente en mercados locales como el Centro Histórico de la CDMX, por precios mucho más bajos: entre $200 y $300 MXN.
Aunque son más accesibles, los Chafubus no cuentan con la calidad ni el detalle artístico de un Labubu original. Además, la compra de copias puede perjudicar el trabajo de artistas y diseñadores independientes.

instagram.com/kasinglung
✅ ¿Vale la pena comprar un original?
Si deseas tener uno auténtico, lo ideal es adquirirlo con distribuidores oficiales o directamente desde Pop Mart. Así aseguras la calidad, el diseño y apoyas el talento detrás del fenómeno.
Y claro, si no es tu estilo, no pasa nada. A mí, por ejemplo, me gusta observar estas modas con distancia. No porque todo el mundo tenga uno, significa que yo deba tenerlo. A veces, ser auténtica también es coleccionable. 😉